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My Chemical Romance alteró para siempre la química de mi cerebro

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Huilén Vilches
Huilén Vilches

Hermanxs, WE ARE SO BACK

El domingo pasado My Chemical Romance volvió a tocar en Argentina. El primer show había sido en Ferro, en 2008. Y no, no fue solo un recital, hubo puesta en escena, mensajes, heridas que se vuelven a abrir y al mismo tiempo un abrazo colectivo.

My Chemical Romance nunca fue solo una banda, fue una idea, una estética, un refugio y, guste o no, una postura política.

Nunca fueron canciones sueltas, fueron y siguen siendo un relato colectivo.

Un lugar donde el dolor individual se transforma en un universo narrativo, donde la muerte no es morbo sino metáfora, donde el exceso, el drama y la teatralidad funcionan como herramientas artísticas para decir lo indecible.

Cuando el 1ro de febrero tocaron en Huracán, no vinieron a “revivir una era”, vinieron a reactivar la idea, y para entender por qué ese show fue lo que fue, hay que volver al origen.


Gerard Way

Antes de ser la persona que inspiró Crepúsculo (lore que podríamos profundizar otro día) y antes de convertirse en el frontman emo más irónico del mundo, Gerard Way era, y sigue siendo, un artista visual.

Un pibe criado en Belleville, Nueva Jersey, una zona áspera, poco romántica, donde la imaginación era una forma de escape. Gerard creció leyendo cómics, viendo películas y dibujando mundos alternativos, muy a lo Tim Burton.

Su abuela Elena fue una figura fundamental, le enseñó a cantar, a actuar, a dibujar, a expresarse y a no reprimirse.

Estudió Bellas Artes en Nueva York y dedicaba su tiempo a escribir cómics y tratar de comercializarlos. Su cabeza siempre estuvo puesta en la narrativa, no solo en la música y eso es clave para entender a MCR, la banda nace desde una mente que piensa en historias, personajes y universos, no solo en letras y riffs de guitarra.

El punto de quiebre llega el 11 de septiembre de 2001. Gerard presencia los atentados a las Torres Gemelas. Ve gente correr, ve el miedo, la perdida, ve la muerte de cerca y su forma de ver el mundo cambia para siempre.

Ahí entiende algo brutal, si todo puede terminar así, entonces no tiene sentido vivir sin decir nada.

Decide que no puede seguir dibujando cómics como si nada y que necesita hacer algo que importe, en ese momento nace la canción “Skylines and Turnstiles”. Dos semanas después, la banda ya estaba ensayando.

My Chemical Romance nace como respuesta directa al trauma.


El nacimiento del romance químico

El nombre My Chemical Romance viene del libro “Ecstasy: Three Tales of Chemical Romance” de Irvine Welsh.

Amor químico, amor como adicción, amor como pulsión, algo que puede salvarte, pero también destruirte.

Desde el vamos, MCR deja claro que no va a hablar de boludeces, va a hablar de vínculos no sanos, de cómo la perdida te desarma, de cómo a veces vivir se vuelve insoportable.

Desde el inicio mezclan punk, rock, post-hardcore, pop punk y drama, mucho drama. Pero no uno vacío y cursi, sino uno que habla de muerte, duelo, violencia, amor desesperado, culpa, venganza y supervivencia.

Las influencias van desde Queen a Misfits, de Bowie a Black Flag. El resultado es algo completamente propio.

Y sí, aunque Gerard Way lo haya negado mil veces, impulsaron la cultura emo a escala masiva. No lo inventaron pero si lo volvieron visible, estético, político y colectivo.


I Brought You My Bullets, You Brought Me Your Love (2002): la herida abierta

El primer disco no es conceptual en el sentido clásico, pero sí es una historia coherente. Es sucio, desprolijo, incómodo. Habla de depresión, alcoholismo, ideas suicidas, culpa y obsesión.

Suena pesado, poco pulido y duro.

Canciones como Demolition Lovers, Vampires Will Never Hurt You o Honey, This Mirror Isn’t Big Enough for the Two of Us no están pensadas para gustar, sino para expulsar algo.

Aunque no tenga una narrativa cerrada, Demolition Lovers funciona como puente al siguiente álbum. Ahí empieza el verdadero lore.

Gerard describió Bullets como la historia de un hombre y una mujer con una dinámica tipo Bonnie y Clyde.

Vampires Will Never Hurt You habla de sus luchas con la adicción al alcohol, usando vampiros como una metáfora tan oscura como hermosa.

Gerard dijo muchas veces que este disco fue una forma de sobrevivir. No de sanar, sino burdamente dicho de no querer morirse.


Three Cheers for Sweet Revenge (2004): cuando el dolor se vuelve historia

Este disco es mi favorito, no solo porque los hace famosos, sino porque cristaliza el método MCR que es básicamente tomar emociones extremas y convertirlas en relato.

La historia central habla de dos amantes separados por la muerte. El diablo le propone a él un trato, mil almas a cambio de volver a estar juntos. Venganza, violencia, culpa, engaño.

Es una metáfora del duelo, de la obsesión, de hasta dónde uno está dispuesto a destruir para no perder. Canciones como Helena, The Ghost of You o I’m Not Okay funcionan porque combinan melodías pop con letras profundamente oscuras y videos musicales que te hipnotizaban cuando los pasaban por MTV.

Este disco consolida algo fundamental, MCR habla de la muerte, pero nunca la romantiza.

La muestra como consecuencia, como herida y como límite.

Helena fue escrita en honor a su abuela, Elena Lee Rush, tras su fallecimiento.


The Black Parade (2006): la ópera

Acá ya no estamos hablando de un disco. Estamos hablando de una obra total.

Un álbum conceptual de principio a fin, una ópera rock sobre un paciente con cáncer terminal que, al morir, es recibido por una marcha fúnebre. Pero en el fondo, no habla de la muerte, habla del miedo a vivir una vida que no valga la pena.

Gerard Way estuvo obsesionado con la muerte desde chico, esa obsesión lo llevó a una conclusión, no quería vivir sin propósito.

El disco se graba en la mansión Paramour, supuestamente embrujada.

Visualmente toma referencias de Queen, Bowie y Pink Floyd. Gerard se convierte en un personaje pálido, enfermo, teatral.

La frase final lo resume todo el album “I am not afraid to keep on living.” Es una decisión.

Es el álbum que los catapulta definitivamente a la fama y sigue siendo considerado uno de los discos conceptuales más icónicos de la historia.

El primer acorde de Welcome to the Black Parade le pone la piel de gallina a cualquier fan.


Danger Days (2010): política, distopía y resistencia

Después de The Black Parade, podrían haberse vuelto repetitivos pero en vez de eso, prenden fuego su propia imagen y cambian.

Danger Days es color, velocidad y futuro postapocalíptico. Un mundo dominado por corporaciones, radios piratas, rebeldes e identidades fluidas.

Canciones como Na Na Na y SING me generaron una obsesioné desde la primera vez que las escuche.

Los Fabulous Killjoys (sus alteregos) no luchan solo contra un sistema externo, sino contra la homogeneización, el control y el silencio. Es el disco más explícitamente político desde la estética.

El mensaje es claro, ser diferente es una forma de resistencia.

Gerard vuelve a unir música y narrativa gráfica creando un cómic propio. El mundo de MCR se expande.


Separación, silencio y regreso

La separación en 2013 fue consecuencia del agotamiento real. Demasiadas adicciones y demasiada presión los llevaron a frenar.

Gerard dijo que dejó de ver magia en las cosas y que sin magia, MCR no existe.

Durante esos años, cada miembro siguió su camino. Gerard profundizó su carrera como historietista, retomó The Umbrella Academy, habló abiertamente de identidad de género, adicciones y vulnerabilidad.

Nunca intentó volverse “normal”. Siguió siendo freak, nerd, marginado. Alguien que fue bullyneado y decidió no adaptarse, sino profundizar lo que era.

The Foundations of Decay (2022) marca el regreso, habla de crecer, de ruinas, de lo que queda cuando pasa el tiempo. Es una canción adulta, áspera y honesta.


Antifascistas, wokes y orgullosos

My Chemical Romance siempre fue una banda política. Sus mensajes siempre fuero antiviolencia, antisuicidio, anti-odio, pro diversidad, pro expresión, pro sensibilidad.

Son la banda referente de los “perseguidos”. Formaron una comunidad donde sentirse distinto no era una condena, sino una identidad.

El mensaje siempre fue el mismo, no estás solo, no sos débil por sentir y no estás roto.


El show en Argentina: dictadura, control y memoria

La gira actual, "Long Live: The Black Parade" no es solo un homenaje a The Black Parade. Es una sátira del fascismo moderno. Presentan un show con una dictadura ficticia, propaganda, control, vigilancia.

El mensaje es incómodo el espectáculo sigue mientras el poder oprime.

Traer este show a nuestro a Latinoamérica no es neutral, acá la palabra dictadura pesa.

La estética autoritaria, los símbolos de control, la sensación de vigilancia, de opresión, de discurso único. Una dictadura ficticia, sí, pero muy real y reconocible.

MCR entiende que el sentido no está solo en la música, sino en los signos que la rodean, y en Argentina, hablar de dictadura no es solo decorativo.


We are so back?

Crecimos, ya no somos adolescentes pero el mundo sigue siendo hostil.

El dolor cambia de forma, pero no desaparece. Seguimos necesitando canciones que nos recuerden que sobrevivir también es una forma de rebeldía. My Chemical Romance no volvió por nostalgia. Volvió para recordarnos que sentir, comprometerse, sensibilizarse por causas justas y hacer ruido, duele, pero anestesiarse es peor.


Impresiones del show

Quedé realmente encantada con la puesta en escena, las actuaciones y el nivel musical.

Como alguien que fue a muchísimos shows, me sorprendió la interpretación casi de estudio en vivo, la voz gutural de Gerard, la afinación impecable incluso en medio del acting.

Es un show con un peso emocional enorme, pero también con producción, dinero y compromiso artístico y eso me encanta.

Desde Lady Gaga en 2012 no veía tanta producción en vestuario, maquillaje y concepto. No solo de la mano del artista si no del publico presente. Estoy extasiada e increíblemente feliz.

Nunca pensé que iba a vivir esta experiencia en vivo. Escuchar canciones que me acompañan desde la preadolescencia, que fueron refugio cuando el afuera era hostil y no había formas sanas de manifestar ese dolor.

Gracias My Chemical Romance. Gracias Gerard Way por ser refugio. Los llevo en la piel y en el corazón.

“My Chemical Romance is for emo women, queer people, and a specific niche of theater kids. Everything else is forced inclusion”


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